Faustino Vilabrille
Jesús fue condenado a muerte de cruz por motivos religiosos y políticos.
Religiosos: Las autoridades judías, lideradas por el Sanedrín (Consejo
supremo y tribunal de justicia del pueblo judío, con autoridad religiosa,
judicial y administrativa), entendieron que era una gran blasfemia que Jesús se
proclamase Hijo de Dios, y lo veían como una amenaza a su autoridad y
privilegios porque el pueblo se alejaba de ellos y seguía a Jesús, que los
acusaba de oprimir y aprovecharse de la gente para mantener sus privilegios,
imponiendo grandes cargas a los demás y sin mover un dedo para ayudarles a
llevarlas.
Políticos: A la vez ellos lo acusaron falsamente ante el Gobernador romano de
soliviantar al pueblo y decir que El era Rey de los Judíos, lo que implicaba
una amenaza directa contra el Estado Romano.
Cuenta el Evangelio que Juan Bautista, al ver a Jesus que se acercaba
exclamo: este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
La idea del pecado, asociada al mismo tiempo a la del infierno como castigo
del mismo por ser una terrible ofensa a Dios, fue uno de los s grandes
martillos, usado durante siglos por la Iglesia oficial para mantener a sus fieles
sumisos, dominados, manipulados, obedientes y dóciles. Nada s lejos de
Jesucristo y su mensaje, porque:
-El pecado es simplemente el mal que hacemos, a nosotros mismos, a los
demas o a la creación, o el bien que dejamos de hacernos a nosotros mismos, a
los demás o a la creación.
-El pecado no ofende a Dios absolutamente en nada.
-Dios no necesita ningún sacrificio reparador de nadie.
-La muerte de Jesús no fue una ofrenda a Dios por los pecados del mundo.
-La muerte de Jesús no fue cargar con nuestros pecados como víctima
propiciatoria de un ser humano ofrecida a Dios para reparar las graves
ofensas de los hombres a Dios.
-La muerte de Jesús en la cruz no fue una víctima exigida por Dios para
sentirse reparado de las ofensas de los hombres. Esto sería ser un dios, cruel,
tirano, justiciero, vengativo, dico..., que exige ser expiado. Dios no creó ni
invento ninguna cruz. Las cruces las inventamos los hombres, unos contra
otros, casi siempre los grandes contra los pequeños, a veces muy pesadas y
terribles como las guerras.
-Dios no es un vengador sin piedad. El infierno no es una venganza de
Dios, ni un castigo reparador, pues Dios no necesita ser reparado de nada, ni
por nadie.
-Dios no necesita de nuestro amor para mismo: , lo necesita TODO para
que nos amemos unos a otros y para que amemos la Creación, porque por
medio de ella Dios nos sostiene en la vida: cuidarla es también amarnos.
Jesus dice: quien me ve a mi ve al Padre. Por tanto, Jesús es la verdadera
imagen de Dios. Dios es lo que vemos en Jesus.
¿Que vemos en Jesús? Preocupación por los enfermos, por lo hambrientos,
por los marginados, por los biles, por los despreciados, por los indefensos,
por los emigrantes, encarcelados...
¿Que vemos en Jesús? Bondad, ternura, compresión y compasión, perdón,
fraternidad, amistad, sensibilidad, delicadeza y acogida.
¿Que vemos en Jesus? Hambre y sed de justicia, de amor y vida, de paz, de
igualdad, de solidaridad, de verdad.
¿Que vemos en Jesus? Honradez, lealtad, misericordia.
Todo eso es lo que vemos en Jesus. Por tanto, todo eso es Dios. Todo eso es lo
que debemos ser nosotros. Jesus mismo dice: yo he venido para que todos
tengan vida y vida en abundancia. Nuestra misión en este mundo es luchar
con El y como El para que haya vida en abundancia para Todos los Seres
Humanos y para Toda la Creación.
Por tanto, guitar el pecado del mundo es guitar las injusticias, el hambre, las
guerras, la violencia, el odio, los malos tratos, los abusos, los engaños, las
mentiras, las desigualdades, todo aquello que hace sufrir al Ser Humano o a la
Creación. Todo eso es el pecado que vino a guitar Jesús del mundo, que ahora
es tarea nuestra. Creer en Jesus es seguirlo a El para hacer en este mundo
lo mismo que El hizo: eso es la fe. Seguir a Jesús es destruir toda clase de
sufrimientos injustos y evitables que hay en el mundo, es bajar de la cruz a los
muchos millones de seres humanos que hay en el mundo clavados a las cruces
del hambre, de las enfermedades evitables, de la ignorancia, de las horribles
guerras (como en Gaza, en Ucrania, en Sudan y tantos sitios s), sometidos a
un trabajo indigno o mal remunerado, a la violencia de género, al machismo
que no pocas veces llega a ser mortal, a la emigración forzosa que tantas veces
termina en muerte en los cementerios del Mediterráneo, de los desiertos del
Sáhara o Arizona por temperaturas extremas y hambre.
¿Fiesta hoy de la exaltación de la santa Cruz? Millones de seres humanos y
millones de criaturas murieron a lo largo de la historia y siguen muriendo hoy,
víctimas de una muerte injusta y prematura: si murieron y mueren para quedar
muertos ya nadie les puede reparar un daño tan grande, ya sólo la resurrección
lo puede hacer. La resurrección reparadora de todo mal nos viene por la
Resurrección de Jesucristo, no por su muerte. Por tanto, es la Resurrección lo
que realmente nos salva.
Jesús fue digno de que Dios le devolviera la vida con la Resurrección por su
compromiso total con el ser humano, poniéndose de parte de los oprimidos y
denunciando a los opresores, para que estos dejasen de oprimir y los
oprimidos de sufrir la opresión y así vivir todos a dignamente. Pero ese
compromiso llevo a Jesús a ser perseguido sádicamente por los opresores
hasta tener que asumir la peor muerte de todas, por lo cual Dios lo exalto y le
dio un nombre sobre todo nombre (Ver Carta de san Pablo a los Filipenses
2,5-11), que a su vez vincula nuestra Resurrección a la Resurrección de Jesús
(1a Corintios 12,15), y a su vez es el propio Jesus el que así lo hace (ver
Evangelio de Juan 6,39-40). Por eso, s que hablar de la Exaltación de la
Cruz debemos hablar, con inmensa gratitud de la exaltación de Jesus
Resucitado para la plenitud de la Vida para Él, para todos los seres
humanos y para toda la creación que también ansia participar de esa Gran
Plenitud de Vida (Ver Carta a los Romanos 8,18-23). León XIV nos recuerda
que cuidar de la Creación es también cuestión de fe y humanidad.
Pero estamos tan imbuidos del más absoluto neoliberalismo que hay muchos
que yen como normal la opresión y a los opresores, así como la riqueza de los
ricos y la miseria de los empobrecidos.
Jesus lo sintetizo todo en un Único mandamiento promulgado por primera vez
en la historia de la humanidad, que El formulo así: un mandamiento nuevo
os doy, que os améis unos a otros, y lo repite: este es mi mandamiento,
que os ameis unos a otros, como yo os he amado. Donde hay amor, no
hacen falta leyes. Donde no hay amor, no hay leyes que valgan.
Un abrazo muy cordial a tod@s y muy especial para l@os crucificad@s de
nuestro tiempo así como a quienes luchan por bajarl@s de tantas cruces.